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Página 1 de 3 Son del occidente bogotano y participaron del XI Festival de Teatro Shakespeare sigue tan vigente Representar a Shakespeare o a los clásicos no es una indignidad, es una forma valiosa de contar una realidad que no pasa de moda. Los muchachos del grupo Teatro de Occidente le apuestan a lo clásico, a la cultura occidental, pero reconocen, y con orgullo que viven y trabajan en Suba. Representarán en agosto, “Tiestes”, un drama del romano nacido en Córdoba, España, Séneca. Por: Carlos Fernando Álvarez
El Buque de Papel Bogotá La búsqueda de un camino teatral, de una exploración y forma de contar, los llevó al occidente, a la dramaturgia clásica, y cómo no, a la del inglés William Shakespeare.  El Grupo de Teatro del Occidente montó la obra Ricardo III, una de las más conocidas y famosas que compuso el afamado Shakespeare, y la representó en el XI Festival Iberoamericano de Teatro. Momentos antes de un ensayo general, que abruptamente fue cortado por los organizadores del Festival, conversamos con el director del grupo, Carlos Sepúlveda, un veterano en estas cuestiones del arte de las tablas, y que lleva también dos décadas en el trasegar teatral en Bogotá y en Colombia. Con una sonrisa cómplice y mucha amabilidad, Sepúlveda detrás de sus anteojos redondos a lo John Lennon afirma que son del occidente no sólo por Shakespeare y la dramaturgia clásica, sino porque viven y trabajan en forma en la localidad once de la ciudad, la de Suba, al occidente de la ciudad. -¿Por qué Shakespeare? Porque sigue tan vigente. Nuestra búsqueda teatral nos lleva a la dramaturgia occidental, desde los clásicos griegos como Esquilo, pasando por el romano Séneca y aterrizando en Shakespeare. Y justamente, Ricardo III trata sobre la relación entre el hombre, entre el ser humano, y el poder, el Estado. Es sobre cómo accede al poder, al gobierno mediante la violencia, mediante el ardid, mediante el asesinato. Y ese lenguaje es vigente en la Colombia convulsa de hoy. Desde hace años estaba interesado en llevar a Shakespeare, y todo porque en cierta parte del teatro colombiano pareciera hubiese una “indignidad” frente al teatro clásico. Parecería que no tuviera vigencia. Pero para nuestro grupo no, siempre nos interesó por su actualidad. Ricardo III es una reflexión muy fuerte sobre esa relación hombre-poder a través de la violencia. El arte nacional debe reflexionar sobre el actual momento del país, como la academia, pero esta también está muy rezagada. -¿Pero adaptaron la obra a lo colombiano?  No, la respetamos. El texto es tal cual el de Shakespeare, porque no nos gustan los montajes que vuelven “criollos” los montajes y que incluso llegan a ridiculizar y a “colombianizar” ramplonamente los textos clásicos. Es una falta de respeto. Es una obra de largo aliento que tiene la dimensión y el peso de una obra shakespereana. -Entonces, ¿en dónde está lo colombiano? Lo colombiano está en la reflexión de un grupo sobre la historia concreta de nuestro país. Sí hay referencias Ricardo III, a su historia en la Inglaterra, pero la base es ese pensamiento muy profunda sobre cuando el poder es conseguido de forma ilegítima, a través de las armas y de la fuerza.
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